NOTA: Este es el epílogo de nuestra serie de cuentos inspirados en los inventos y avances del pueblo de la República Popular China.

Pedro Mei ya había tomado una decisión: quería estudiar en China. Pensaba darle la sorpresa a Francisco Chang cuando llegara al aeropuerto acompañado de sus padres para despedirlo.

También quería contarle que había seguido estudiando la historia de China y que ya sabía que los monumentales logros de Deng Xiaoping tenían como base el enorme desarrollo impulsado por Mao. Comprendía que ambos líderes habían contribuido al extraordinario desarrollo comercial y tecnológico de la China actual, pero que nada de ello habría sido posible sin un amplio programa educativo que sirvió de fundamento para ese proceso.

Recordó entonces una frase de Nelson Mandela que había leído recientemente: “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

Por eso deseaba preguntarle a Francisco sobre la educación universitaria en China.

El aeropuerto internacional de Guatemala se llama La Aurora. A Pedro Mei le parecía un nombre perfecto para lo que soñaban: una nueva aurora donde la luz del desarrollo llegara a todos los pueblos sin discriminación.

Mientras observaba el movimiento de viajeros, vio aparecer a Francisco. Venía acompañado por más de veinte personas Kaqchikeles de Tecpán. Sus coloridos trajes parecían iluminar el gran salón del aeropuerto. Pero antes que los colores, aparecieron las sonrisas. Después llegaron los abrazos.

La alegría de volver a encontrarse llenó el ambiente.

—¡Qué maravilla encontrarlos aquí! —exclamó Francisco—. En China, mis padres también me reciben y me despiden en los aeropuertos. Es una muestra de cariño que nunca se olvida.

—Ya tomé una decisión —dijo Pedro Mei—. Voy a estudiar Derecho en China y regresaré para defender los derechos humanos de los pueblos indígenas de Guatemala.

Francisco sonrió.

—Me alegra escuchar tu compromiso con los pueblos indígenas. Es una decisión noble. Pero antes de elegir una carrera, te recomiendo conocer todas las posibilidades que existen actualmente. Lo importante es estudiar aquello que permita servir mejor a la sociedad.

Hizo una breve pausa y continuó:

—He observado que el Pueblo Maya, especialmente el Pueblo Kaqchikel, posee una relación muy profunda con la naturaleza. Ustedes llaman Madre Tierra a la tierra que les alimenta. Actualmente China desarrolla nuevas tecnologías agrícolas, tractores especializados y sistemas de cultivo que ayudan a proteger los suelos. Por cierto, el arado también fue un invento chino. Quizá te sirva para tu composición escolar.

En ese momento llegó Marcelo.

—¡Allá vienen los demás! Busquemos dónde sentarnos, porque ya somos muchos.

Poco después aparecieron Pablo Pérez, Mario Recinos, María y varias personas más. Como los restaurantes estaban llenos, decidieron sentarse en unas amplias gradas del aeropuerto.

Entonces Pedro Mei se acercó a Cristóbal.

—Investigué el significado de tu nombre. Cristóbal quiere decir: “la paloma que lleva el mensaje de Cristo”.

Cristóbal sonrió.

—Muchas gracias, Pedrito. Espero ser digno de ese significado.

Luego Pedro volvió hacia Francisco.

—Pero sigo teniendo una duda. ¿Por qué no apoyas mi decisión de estudiar Derecho?

—Claro que la apoyo —respondió Francisco—. Lo que quiero es que conozcas todas las opciones antes de decidir.

Los presentes guardaron silencio para escucharlo.

—China posee el sistema educativo más grande del mundo. Solo en el año 2024 se graduaron cerca de once millones de estudiantes universitarios. Desde 1949, Mao comprendió que la educación era la base del desarrollo. En aquella época, 8 de cada 10 personas eran analfabetas. Por eso se impulsó una enorme campaña educativa. Se entendió que el conocimiento debía fortalecer tanto las capacidades técnicas como los valores humanos.

Pedro intervino:

—¿Entonces sí existe la carrera de Derecho en China?

—Por supuesto —respondió Francisco—. Existen excelentes facultades de Derecho. Sin embargo, también han surgido nuevas carreras relacionadas con robótica, inteligencia artificial, exploración espacial, energías renovables y otras áreas donde la demanda de profesionales continúa creciendo. Mientras que entre las carreras que tienen más graduados desempleados está la de abogado. Se que se han eliminado más de 6 mil carreras especializadas al no tener posibilidades seguras de empleo. Mi consejo es que investigues, compares y luego tomes la mejor decisión.

La conversación continuó mientras varias personas de Tecpán comenzaban a repartir café caliente en tazas de barro y tortillas de maíz con frijoles que llevaban en canastos.

El aroma del café se mezcló con la nostalgia de la despedida.

Francisco tomó una de las tazas y habló nuevamente:

—Me siento parte de Guatemala. Este país me recibió con cariño y me educó –y lo digo con reconocimiento– en el amor a todos los pueblos del mundo, especialmente al Pueblo Maya que me enseñó que China debe seguir creciendo para apoyar a los pueblos indígenas del continente, Abya Yala. Aquí comprendí que el desarrollo tiene sentido cuando sirve para mejorar la vida de las personas y de los pueblos.

Observó a Cristóbal y a los demás.

—También aprendí que los pueblos indígenas poseen conocimientos valiosos para toda la humanidad. El Pueblo Maya me enseñó a respetar el tiempo. El Pueblo Xinka me enseñó la importancia de dejar señales para quienes vienen detrás.

Entonces relató una historia.

—Un tata xinka caminaba por los senderos dejando pequeñas cantidades de ceniza. Cuando le preguntaron por qué lo hacía, respondió que durante la noche la luna hacía brillar la ceniza y así las personas podían encontrar el camino. Nunca olvidé esa enseñanza.

En ese momento se escucharon unos aplausos. Todos voltearon a ver. Era un niño kaqchikel que había escuchado la historia y seguía aplaudiendo con entusiasmo. Los presentes se miraron en silencio. Comprendieron que el mensaje había llegado.

Llegó la hora de abordar el vuelo. Los abrazos comenzaron a multiplicarse. No había filas ni protocolos. Parecía que un pueblo entero despedía a otro pueblo. La tristeza de la despedida se mezclaba con la alegría de los nuevos caminos que estaban naciendo.

Pedro Mei observó cómo Francisco avanzaba hacia la puerta de embarque. Entonces comprendió que los puentes más importantes no se construyen con piedra ni con acero. Se construyen con respeto, amistad y conocimiento compartido.

Mientras el avión se preparaba para partir, todos sintieron que algo nuevo había comenzado. El Pueblo Chino y los pueblos indígenas de Abya Yala habían tendido un puente hacia el futuro. Y los puentes verdaderos siempre permiten volver a encontrarse.

Pedro Mei ya había tomado una decisión: quería estudiar en China. (Fotografía: Generada con IA).

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