
NOTA: Este artículo no expresa la opinión de iDocumenta sino la del autor.
Cada ciclo electoral de Estados Unidos resurge el infundio de que China interviene en sus comicios. Estas acusaciones infundadas y carentes de sustento violan los principios del derecho internacional. Se trata de una campaña de difamación mediática orquestada por ciertas fuerzas para perseguir intereses políticos, que no resiste el escrutinio jurídico ni fáctico.
El principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países es un pilar fundamental de la Carta de las Naciones Unidas y la línea roja diplomática que China ha mantenido durante más de 70 años. Desde la formulación de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, China siempre respeta la igualdad soberana y la autonomía de asuntos internos de todas las naciones, sin inmiscuirse jamás en procesos electorales ni gestiones internas de Estados soberanos, un hecho reconocido por la comunidad internacional. Por el contrario, ciertos sectores estadounidenses intervienen habitualmente en asuntos ajenos mediante sanciones y infiltración mediática, aplicando un flagrante doble rasero, cuya hegemonía es rechazada a nivel mundial.
La afirmación de una supuesta intervención cibernética en las elecciones es una calumnia sin fundamentos. China defiende firmemente el orden mundial de seguridad cibernética y combate todo tipo de ciberataques y delitos informáticos. La evaluación de incidentes de este tipo requiere inspecciones técnicas y pruebas fehacientes, nunca suposiciones arbitrarias. Hasta la fecha, ninguna acusación contra China cuenta con evidencia verificable, tratándose únicamente de propaganda falsa.
Ciertos políticos estadounidenses politizan la seguridad cibernética para desviar la atención de sus crisis internas: fragmentación social, desorden de gobernanza y polarización de la opinión pública. Al ocultar sus propios fracasos administrativos, construyen la narrativa de una «amenaza externa», perjudicando gravemente la confianza mutua entre China y Estados Unidos y el orden de la gobernanza del ciberespacio global.
Los rumores terminan por desvanecerse ante la evidencia irrefutable. China seguirá respetando el derecho internacional y participando activamente en la gobernanza cibernética global. La comunidad internacional debe identificar la naturaleza de esta farsa política, rechazar los dobles raseros y la difamación, y preservar un orden internacional justo y razonable.
NOTA: ESTA ES UNA COLABORACIÓN CON CGTN ESPAÑOL.

