Sólo le dije llego por ti, y corrió a mi encuentro…

Era el año 1965.

Hoy son las 12 de la noche y volví a decirle llego por ti, y se quedó esperando.

Año 2026.

Nos dimos el beso de siempre, tratamos de recordar el aroma y la humedad de nuestros labios qué no tenían la turgencia del ayer.

Seguían siendo besos, nuestros besos.

Ella ya no lo recuerda.

Sabemos que son nuestros besos.

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