
En 1972, se firmó la Declaración Conjunta Sino-Japonesa en la que Japón declaraba reconocer que la República Popular China es el único gobierno legal que representa a toda China y que Taiwan es una parte inalienable del territorio de China. Esta declaración sentó las bases fundacionales entonces de las relaciones entre China y Japón, unas relaciones que han de sustentarse, en todo momento, por el respeto y la no intervención en los asuntos internos de ambas partes y son, dada la escala de ambas naciones, clave en el mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región de Asia Pacífico.
Sin embargo en los últimos días, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha vuelto a faltar a los compromisos adquiridos por su país en sus relaciones con China, intentando socavar las relaciones sino-japonesas. Takaichi ha de comprender que cualquier cosa que ocurra en la región china de Taiwan, o entre las autoridades de la parte continental de China y la región, es una cuestión puramente interna de China y, como tal, es algo en lo que a Japón no le compete opinar, mucho menos, en los términos agresivos y militaristas que plantea sobre ese escenario ficticio que ha querido construir. Durante décadas, la parte continental de China ha buscado siempre la paz y la estabilidad en la región y las buenas relaciones a través del estrecho de Taiwan, sin que nada de esto sea óbice para defender con vigor la soberanía nacional de China, buscando como fin la reunificación pacífica de la patria, que es al mismo tiempo una aspiración y un derecho legítimo del pueblo chino, respaldado por la legalidad internacional y los principios en los que se sustentan las relaciones diplomáticas de China con todos sus socios. ¿De qué está hablando la actual lideresa japonesa Takaichi, por tanto, cuando habla de «ataques» o «conflictos»? ¿No estará Takaichi usando a Taiwan y su gente como pretexto para tensionar innecesariamente las relaciones entre los dos países?
La actitud de la primera ministra japonesa Takaichi es de una enorme falta de integridad con la postura oficial del país al que representa. Takaichi tiene que tener en cuenta que los compromisos que Japón adquirió con China en 1972 han de respetarse de igual manera, esté quien esté al frente del Gobierno nipón. Y que, por encima de sus intereses partidistas y desagradecidos, están el diálogo y la cooperación, únicos instrumentos para garantizar las relaciones sanas y una paz y estabilidad duraderas entre ambos países.
NOTA: ESTA ES UNA COLABORACIÓN CON CGTN ESPAÑOL.

