NOTA: EL SIGUIENTE ARTÍCULO ES UN EDITORIAL DEL MEDIO CGTN ESPAÑOL Y NO EXPRESA LA OPINIÓN DE iDocumenta.

Después de los ataques de Estados Unidos a diversas partes de la capital de Venezuela Caracas, así como de los estados de La Guaira, Miranda y Aragua, se produjo el secuestro del presidente elegido constitucionalmente por los venezolanos, Nicolás Maduro, por parte de las fuerzas estadounidenses que lo trasladaron junto a su esposa a Nueva York para ser enjuiciado por supuestos cargos de narcotráfico y posesión de armas, entre otros. Sin embargo, las declaraciones de Donald Trump tras el desarrollo de todos los acontecimientos del sábado dejaron muy claro que las intenciones de Estados Unidos son meramente económicas y que el asunto del narcotráfico no es más que una excusa como tantas otras que se blandieron en el pasado para justificar intervenciones militares en países como Panamá, su más claro y parecido antecedente.
Donald Trump, con el trabajo sucio ya hecho y sin necesidad alguna de esconderse, declaró que las empresas estadounidenses explotarán los pozos petrolíferos venezolanos y que la administración de Estados Unidos entraría a administrar de forma directa el país, en lo que supone una confirmación de la flagrante falta de respeto a la soberanía de Venezuela como Estado legítimo e independiente, y el robo de sus recursos naturales.
El pueblo venezolano no tuvo miedo y, desde el primer momento, se sucedieron diferentes concentraciones y protestas en las principales ciudades del país para pedir el regreso de su presidente Maduro, además de declarar que están dispuestos a defender la soberanía de Venezuela. A pesar de la gravedad de la situación, en toda Venezuela ha imperado la calma, una calma que evidentemente no supone freno alguno para la indignación que se vive en las calles.
Las reacciones fuera de Venezuela tampoco se han hecho esperar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China, a través de su portavocía, emitió un comunicado de condena contra «el uso flagrante de la fuerza contra un Estado soberano y la acción en contra de su presidente». China añade que se opone firmemente a «tales actos hegemónicos de Estados Unidos», subrayando que se tratan de «violaciones serias al derecho internacional y a la soberanía de Venezuela», algo que en palabras del Ministerio de Relaciones Exteriores chino supone «una amenaza a la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe». En este sentido también se han pronunciado los líderes de países como Cuba, Colombia, Irán o Turquía. También ha habido reacciones dentro de Estados Unidos, sobre todo en el seno del Partido Demócrata, con voces como la del nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que ha acusado a Trump de mostrar «actitudes belicistas».
Mientras el resto del Gobierno venezolano sigue intacto y en plenas funciones en Caracas, y muchos se preguntan cuáles serán los próximos pasos a seguir por ambas partes. Habrá que esperar que los acontecimientos se desarrollen durante las próximas horas para poder emitir un análisis claro y transparente. Pero si algo podemos afirmar es que respetar la soberanía de Venezuela y su derecho a la independencia no es una consigna ideológica, sino una obligación básica del orden internacional.
NOTA: ESTA ES UNA COLABORACIÓN CON CGTN ESPAÑOL.

