En la cripta, de la Iglesia de la Recolección, les cuento de un fantasma azul que se parece a los que trasnochan buscando acomodo en brazos de mujeres ladinas, abusivas y resbalosas. Da miedo el bandido. Más, no deja de ser divertido cuando intenta espantar. El otro día me salió al paso. Me vio con ojos de brazas y aliento a cushusha que no es lo mismo a cucusa.

Me dijo -pisto o susto- ¿y qué creen? Medió un susto de once mil puntos… Yo andaba sin plata.

Fantasma más hediondo, bolo desasiado, hijo de la gran familia de demonios.

NOTA: Si deseas enviar tu narrativa puedes contactarnos en: [email protected] 

Sobre Nosotros

iDocumenta registra y documenta los sucesos que cambian la historia.

Publicaciones Recientes

Suscríbete a nuestro boletín

[email-subscribers-form id="2"]