
Se murió un argentino más, de los que no cantan al estilo trovador canchero de la Pampa. No hablo de Maradona, ni del escritor no vidente Borges; se murió Francisco, un piadoso jesuita que llegó a ser Papa. Hoy, se lamenta el mundo no saber por qué, dijo que Jesús, fue un sabio profeta qué vino, no a morir, sino que trajo la luz del entender, que solo hay un Dios, y ese Dios vive con cada uno de nosotros…No hay otro, y si lo hay, es el mismo.
Se murió el argentino, el que bailaba el Tango.
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