Hao Siqi
Editor encargado de CGTN Latin America
Si la Exposición Internacional de Importaciones de China y la Feria de Importación y Exportación de China se centran en gran medida en mostrar cómo los bienes llegan a los mercados globales, la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China (CIFTIS), cuya decimotercera edición comienza este miércoles en Beijing, pone el foco en algo menos tangible, pero cada vez más importante: cómo los servicios cruzan las fronteras.

Desde su lanzamiento en 2012, la CIFTIS se ha convertido en una importante plataforma internacional para el comercio de servicios de China y en una ventana a través de la cual las empresas de todo el mundo pueden observar la apertura del sector de servicios de China y explorar oportunidades de mercado. La decimotercera edición de la CIFTIS reúne a participantes de más de 90 países y organizaciones internacionales, así como a más de 1.800 empresas.
Durante décadas, gran parte del mundo conoció a China a través de la expresión “Made in China”. Sin embargo, en la CIFTIS de este año hay otra tendencia que merece atención: China busca cada vez más convertir sus capacidades en materia de servicios —en ámbitos como las finanzas, el turismo, la educación, la atención sanitaria, la cultura, las tecnologías de la información y la consultoría profesional, así como los servicios digitales y la inteligencia artificial— en algo que pueda llegar a los mercados internacionales.
Después de que el “Made in China” se globalizara, ¿qué viene después?
En la CIFTIS de este año se ha establecido una zona específica para promover los servicios que apoyan a las empresas en su expansión internacional. Esta reúne servicios como las finanzas, los servicios jurídicos, la contabilidad, la publicidad y los recursos humanos, con el fin de proporcionar un apoyo integral y de ventanilla única a las empresas que buscan expandirse en el extranjero. A primera vista, esto puede parecer simplemente una forma de proporcionar a las empresas el apoyo práctico que necesitan para “salir al exterior”. Pero, visto desde otra perspectiva, apunta a un cambio más amplio en la manera en que las empresas chinas están entrando en los mercados extranjeros.

En el pasado, cuando una empresa se expandía al extranjero, la primera prioridad solía ser vender sus productos. Hoy, las preguntas son cada vez más complejas: ¿Quién construirá la marca en el mercado local? ¿Quién se encargará de los asuntos legales y fiscales?
¿Quién gestionará el marketing local? ¿Quién desarrollará los canales digitales de venta? ¿Quién proporcionará los servicios de pago, logística, atención al cliente y posventa? Como resultado, lo que entra en un mercado extranjero es cada vez más un ecosistema más amplio de servicios construido en torno a un producto fabricado en China.
Este es uno de los cambios más interesantes de la CIFTIS de este año: el enfoque se está ampliando, pasando de ayudar a las “empresas a salir al exterior” a ayudar a que los “servicios apoyen a las empresas en su expansión internacional”. A medida que las empresas chinas entran en los mercados extranjeros, las finanzas, los servicios digitales, el marketing, la tecnología y los servicios profesionales se están convirtiendo en partes importantes del sistema de apoyo, acompañando a productos como automóviles, electrodomésticos y productos electrónicos en su expansión hacia los mercados internacionales.
Si el “Made in China” representó en su momento la expansión global de la manufactura china, las capacidades de China en materia de servicios también están buscando ahora nuevas vías para llegar al mundo.
China y América Latina: de “tú vendes, yo compro” a crear juntos
Cuando se habla del comercio entre China y América Latina, lo primero que suele venir a la mente son la energía, los minerales, los productos agrícolas, los automóviles, los electrodomésticos y las infraestructuras. Estos sectores siguen siendo pilares importantes de la cooperación económica y comercial entre China y América Latina. Pero, a medida que la economía digital y el comercio de servicios continúan creciendo, el alcance de esa cooperación también se está ampliando, y ambas partes están explorando oportunidades en servicios digitales, aplicaciones tecnológicas y servicios profesionales.
Podría surgir así una combinación diferente: tú tienes el mercado, yo tengo la tecnología; tú tienes los escenarios de aplicación, yo tengo los servicios; tú tienes experiencia local, yo tengo herramientas globales. Las empresas chinas pueden llevar a América Latina servicios de pagos digitales, comercio electrónico, computación en la nube, inteligencia artificial, logística y marketing. Las empresas latinoamericanas, por su parte, pueden aprovechar sus conocimientos sobre los idiomas, las culturas y los mercados locales para ayudar a las empresas chinas a establecerse en la región.
En este sentido, la cooperación entre China y América Latina está avanzando más allá de un simple modelo de “tú vendes, yo compro”. Ambas partes pueden ser tanto proveedores de servicios como usuarios de estos. Esta es también una de las principales diferencias entre el comercio de servicios y el comercio tradicional de bienes: una vez vendido un automóvil, la transacción puede estar en gran medida concluida. Sin embargo, cuando un servicio digital, un servicio de consultoría o una solución de inteligencia artificial entra en un nuevo mercado, ese puede ser precisamente el punto en el que comienza una cooperación más profunda y sostenida.

Comercio de servicios: una oportunidad en ambas direcciones
El comercio exterior de América Latina y el Caribe ha afrontado nuevas incertidumbres en los últimos años. El impacto de las políticas arancelarias de Estados Unidos ha puesto aún más de relieve la necesidad de reducir la dependencia de mercados individuales y diversificar los socios comerciales.
En su International Trade Outlook for Latin America and the Caribbean 2025, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe señaló que las políticas arancelarias de Estados Unidos habían aumentado la incertidumbre en el comercio mundial y recomendó que los países de la región profundizaran sus relaciones económicas y comerciales con socios como China, la Unión Europea, India y la ASEAN, al tiempo que fortalecieran la cooperación intrarregional. Al mismo tiempo, el informe proyecta que las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe crecerán un 5% en 2025, mientras que las exportaciones de servicios aumentarán un 8%.
A medida que el panorama del comercio mundial experimenta rápidos cambios, el comercio de servicios se está convirtiendo en una vía cada vez más importante para que los países latinoamericanos diversifiquen sus relaciones económicas y comerciales internacionales, exploren nuevos mercados y busquen nuevas fuentes de crecimiento.
Esto está creando nuevas oportunidades para las empresas chinas en América Latina, donde el tradicional comercio de bienes está siendo complementado cada vez más por el intercambio de servicios y capacidades. Una empresa latinoamericana puede necesitar servicios digitales más eficientes, mientras que una empresa china puede necesitar conocimientos sobre el mercado local y experiencia cultural. Un sistema de comercio electrónico que entra en un nuevo mercado necesita adaptarse a los consumidores locales, mientras que un servicio digital que cruza las fronteras también debe superar las diferencias de idioma y cultura. Estas necesidades prácticas están creando nuevas oportunidades para la cooperación entre China y América Latina en materia de servicios, abriendo un mayor espacio para el intercambio y la complementariedad, en lugar de un flujo unidireccional. A medida que los servicios adquieren cada vez más capacidad para cruzar las fronteras, al igual que los bienes, China y América Latina están encontrando nuevas oportunidades para intercambiar tecnología, conocimientos especializados y diferentes formas de abordar los problemas.

Los países latinoamericanos en la CIFTIS
La CIFTIS es una importante plataforma para observar y conectar estos cambios. En los últimos años, un número creciente de países latinoamericanos ha utilizado la feria para conocer el mercado chino, mostrar sus propias fortalezas y explorar nuevas oportunidades en el comercio de servicios, la inversión y la cooperación industrial.
Perú ha participado desde una etapa temprana y de manera constante, y vuelve a contar con presencia en la feria este año, después de anteriores participaciones que incluyeron el Foro de Cooperación Económica y de Inversión China-Perú, en el que Perú promovió oportunidades de cooperación en ámbitos como la inversión, el turismo y la tecnología.
En la CIFTIS 2023, un representante de ProColombia China utilizó los teléfonos inteligentes de Xiaomi y DiDi, ambos presentes en el mercado colombiano, así como el proyecto del Metro de Bogotá, construido con la participación de empresas chinas, como ejemplos para ilustrar cómo la cooperación entre China y Colombia se está extendiendo cada vez más a la vida cotidiana y a las infraestructuras urbanas, al tiempo que destacó el potencial de sectores como las tecnologías financieras, el cine y los videojuegos.
Venezuela también participó en la CIFTIS 2025, con su ministro de Comercio Exterior y su viceministra de Política Comercial Internacional asistiendo a actividades relacionadas con la feria para promover proyectos venezolanos de servicios y su entorno de inversión, al tiempo que buscaban ampliar aún más la cooperación comercial y de inversión con China.
Además, países como Brasil, México, Uruguay y Cuba han participado en la CIFTIS en los últimos años. Su creciente participación también demuestra que la CIFTIS conecta mucho más que los bienes y servicios expuestos en sus pabellones: también conecta las necesidades de diferentes mercados. Esta tendencia ha convertido a la CIFTIS en una ventana para observar la cooperación global, mientras el compromiso de China con una apertura de alto nivel se mantiene firme.
De cara al futuro, plataformas como la CIFTIS podrían ofrecer más oportunidades para que las empresas chinas y latinoamericanas colaboren en ámbitos emergentes como la inteligencia artificial, el desarrollo ecológico, la robótica y la economía digital. El foco de la cooperación podría desplazarse gradualmente de los productos fabricados en China hacia asociaciones más concretas en tecnología y servicios, aportando un nuevo impulso a la cooperación entre China y América Latina.


