
Cuando India sea anfitrión de la XVIII Cumbre de Líderes de los BRICS en Nueva Delhi, los días 12 y 13 de septiembre de 2026, la evolución del bloque ofrece una perspectiva reveladora. Lo que arrancó como un encuentro informal de cuatro ministros de Relaciones Exteriores al margen de la Asamblea General de la ONU en 2006 se ha convertido en una plataforma de 11 miembros plenos y 10 países socios, que representan cerca del 49,5% de la población mundial, el 40% del PIB global y el 26% del comercio internacional. La Cumbre de Kazán de 2024 abrió una nueva etapa de cooperación, y la Cumbre de Nueva Delhi —bajo el lema “Construyendo resiliencia, innovación, cooperación y sostenibilidad”— pondrá a prueba si esa expansión se traduce en beneficios concretos para el Sur Global.

Banderas nacionales cerca del Bharat Mandapam, en vísperas de la próxima Cumbre de los BRICS, el 9 de septiembre de 2026 en Nueva Delhi, India. /CFP
Para América Latina, lo que está en juego es directo. Brasil es miembro fundador de los BRICS y Bolivia es uno de los países socios del bloque. El marco ha brindado a la cooperación China–América Latina un canal adicional: uno que opera junto a los lazos bilaterales y los acuerdos regionales, pero respaldado por el peso de una coalición más amplia. Los resultados no son abstractos.
Del grano de café a los vehículos eléctricos: cooperación sobre el terreno
En noviembre de 2024, Luckin Coffee firmó un memorando con ApexBrasil para la compra de 240.000 toneladas de café brasileño en un plazo de cinco años, por un valor de 10.000 millones de yuanes. Para 2024, Luckin ya se había consolidado como el mayor comprador de café brasileño en China, concentrando cerca del 60% de las exportaciones brasileñas del grano al mercado chino. Pero el acuerdo va más allá de la compra. Luckin abrió una oficina en Brasil, un centro de apoyo al productor y una base de cultivo de alta calidad, al tiempo que puso en marcha un programa de apoyo al pequeño productor con asistencia técnica y conocimientos de agricultura sostenible. En China se están lanzando tiendas con temática del café brasileño y un museo del café. El modelo no consiste simplemente en «importar materias primas»: es una integración productiva hacia adelante, en la que la demanda china contribuye a estabilizar y modernizar una cadena agrícola clave.
El capítulo de los vehículos eléctricos responde a una lógica similar de localización creciente. En el primer semestre de 2026, las ventas de vehículos híbridos y eléctricos chinos en Brasil crecieron 114,9% interanual. BYD lideró el segmento híbrido con una participación del 26,58% y dominó el mercado de eléctricos puros con el 64,45%, seguido por Geely, con el 17,88%. La cuota total de los fabricantes chinos en el mercado brasileño de vehículos livianos superó el 25% en junio de 2026, frente a menos del 10% a fines de 2025. Solo en 2026 se abrieron más de 200 nuevos concesionarios de marcas chinas en Brasil, con lo que el total ascendió a 1.360.
Lo que hace que esto trascienda la mera historia de exportaciones es el giro hacia la manufactura local. La planta de BYD en Camaçari —Bahía, levantada sobre el predio de una antigua fábrica de Ford— alcanzó en julio de 2026 su vehículo número 100.000 salido de la línea de producción, con más de 5.500 empleados locales. La capacidad anual de la primera fase es de 150.000 unidades, con planes de ampliarse a 300.000 hacia fines de 2026 y una meta de largo plazo de 600.000, apoyada en el ensamblaje local de baterías blade. La planta ya tiene asegurados pedidos de exportación por 100.000 vehículos desde Argentina y México. Para Brasil, esto significa empleos industriales y desarrollo de cadenas de suministro, y no solo productos terminados importados.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (C), el vicepresidente Geraldo Alckmin (I), y el fundador y presidente de BYD, Wang Chuanfu, posan junto a trabajadores durante la inauguración de la planta automotriz de BYD en Camaçari, estado de Bahía, Brasil, el 9 de octubre de 2025. /CFP
Bolivia, aunque es apenas un país socio de los BRICS y no un miembro pleno, ilustra cómo el nexo litio–vehículo eléctrico puede abordarse como una propuesta integral. En el foro “Bolivia hacia el mundo con China”, realizado en Tarija en mayo de 2026, BYD presentó un plan de cooperación amplio que abarca movilidad eléctrica, desarrollo de la cadena de valor del litio y transición hacia las energías renovables. La propuesta incluye la introducción de modelos híbridos y eléctricos puros adaptados a las condiciones locales, la creación de centros de capacitación técnica y sistemas de mantenimiento profesional, y la construcción de un mecanismo de renovación vehicular para acelerar la adopción. El representante regional de BYD señaló que Bolivia se encuentra en un momento decisivo para traducir sus ventajas en recursos en industrialización y capacidad tecnológica. La empresa ya opera una planta de ensamblaje y una fábrica de baterías en Brasil, con más de 1.000 empleos directos, y ha desplegado soluciones de movilidad eléctrica en varios países latinoamericanos. Para Bolivia, lo atractivo no es simplemente la inversión china: es el acceso a un ecosistema industrial completo que vincula los recursos de litio con la producción de baterías y, en última instancia, con los vehículos.
Por qué el mecanismo importa
Estos casos comparten un rasgo común: lo que los BRICS ofrecen es una plataforma donde esas transacciones se pueden discutir, facilitar y escalar, y donde los países en desarrollo pueden impulsar una cooperación acorde con sus propias prioridades.
Ese es el valor práctico del mecanismo. No sustituye a las instituciones internacionales existentes. Ofrece a los países del Sur Global opciones adicionales: más fuentes de financiamiento para el desarrollo, mayor margen para utilizar monedas locales en el comercio y más socios para la cooperación tecnológica e industrial. Los préstamos del Nuevo Banco de Desarrollo y el aliento de la Declaración de Kazán a las transacciones en monedas locales forman parte de este esfuerzo más amplio por reducir la vulnerabilidad frente a los shocks externos y las presiones cambiarias.
La prueba definitiva, como en cualquier marco de cooperación, es sencilla: ¿la cooperación produce resultados que la gente pueda ver? Empleos en fábricas locales. Mejores ingresos para los agricultores. Menores costos para las empresas. Los casos de China y América Latina bajo el paraguas de los BRICS sugieren que el mecanismo avanza en esa dirección. Mientras se celebra la Cumbre de Nueva Delhi, la pregunta para los países miembros y socios es cómo consolidar estos beneficios concretos y traducir la creciente influencia del bloque en ventajas duraderas para el Sur Global.
