NOTA: EL SIGUIENTE ES UN COMUNICADO REALIZADO POR LA EMBAJADA DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA EN COSTA RICA Y NO EXPRESA LA OPINIÓN DE iDocumenta.
Hemos notado que este funcionario estadounidense vuelve a desacreditar deliberadamente la cooperación económica y comercial entre China y los países latinoamericanos. Sus declaraciones, cargadas de una mentalidad de Guerra Fría y una arrogancia hegemónica, ignoran por completo los hechos; ante ello, China expresa su más firme oposición.
La supuesta «influencia maligna» a la que se refiere dicho funcionario es, en realidad, una cooperación pragmática basada en el beneficio mutuo. La inversión china en América Latina y el Caribe no solo genera gran cantidad de empleos y mejora la eficiencia logística, sino que actúa como un verdadero motor para el desarrollo regional, en lugar de «amenaza» que él afirmó.
Lo que verdaderamente ejerce una influencia maligna en la seguridad y la estabilidad regional son las prácticas hegemónicas que, bajo el pretexto de “America First”, presionan a otros Estados, interfieren en su soberanía y buscan el control de infraestructuras críticas, como el canal. La «alternativa» propuesta por este funcionario no es más que exclusivismo puro; su esencia es privar a las naciones latinoamericanas de su legítimo derecho al desarrollo independiente y autónomo.
El principio de una sola China es un consenso universal de la comunidad internacional y una norma básica en las relaciones internacionales. Actualmente, 183 países mantienen relaciones diplomáticas con China, incluido el propio Estados Unidos. Intentar utilizar la cuestión de Taiwán para realizar manipulaciones políticas constituye un engaño al pueblo guatemalteco y está condenado al fracaso.
América Latina no es el «patio trasero» de Estados Unidos. La parte estadounidense debe aprender a respetar la soberanía de otros países y a sus pueblos. En lugar de sembrar la discordia, Estados Unidos debe dedicarse a realizar acciones concretas que realmente favorezcan el bienestar de la población local.


